La dama se inmola y triunfa

Posición inicial:

Blancas: Ab1, Td1, Tf1, Rg1, Ab2, Cc3, Dh3, Cg6; peones en a2, c4, e3, f4, g2 y h2.

Negras: Td8, Te8, Cf8, Rg8, Ab7, Dc7, Ad6, Cf6; peones en g7, a6, b6, h6, c5 y e5.

Volvemos a glosar a Paul Keres (1916-1975), el eterno segundo que no pudo ser campeón del mundo a pesar de ser uno de los mejores durante 25 años seguidos. En esta partida, del torneo Interzonal de Gotemburgo (Suecia) de 1952, inmortaliza con una combinación electrizante a un futuro campeón, Borís Spassky.

En esa frustración vital influyó mucho la mala suerte: Keres era estonio y su país fue invadido, primero por los soviéticos y luego por los nazis, lo que le causó enormes sufrimientos e injusticias, a las que no fueron ajenas las maniobras de Botvínik para gozar del favoritismo del Kremlin. Pero también, como indica Kaspárov, su propio carácter: “Era una persona inteligente, de modales suaves, un auténtico caballero. Pero en los momentos decisivos perdía, a veces, los nervios. Aunque tanto la pesadilla de la guerra como el terror de la posguerra, temiendo ser arrestado, seguramente dejaron su huella en él”.