Una gema de Euwe

POSICIÓN INICIAL.-

Blancas: Ta1, Ac1, Te1, Rg1, Db6, Ac4, Cf3; peones en a4, b2, c3, d4, e4, f2, g2 y h3.Negras: Ta8, Ac8, Ce8, Tf8, Rg8, De7, Ce6; peones en b7, c6, d6, e5, f6, g5 y h6.

No es fácil tener una opinión clara sobre cuál es la partida más brillante de Max Euwe (1901-1981); de hecho, incluiremos varias en esta colección. Pero esta (Tartakower-Euwe, Venecia 1948) es una firme candidata, tan impresionante o más (aunque por diferentes motivos) que el sacrificio de pieza a muy largo plazo (Euwe-Landau, Campeonato de Holanda 1939) que disfrutamos aquí hace algunas semanas.

Con un peón menos y sin apenas compensación aparente, el holandés aprovecha con enorme brillantez un factor táctico y lanza un contraataque furibundo: la dama de su rival está lejos de su rey, desconectada de la defensa. Ante tanta brillantez, no es baladí que la víctima sea otro de los grandes personajes del ajedrez de la época, Savielly Tartakower (1887-1956), porque ello contribuye a la mayor fama de la partida. Y los aficionados que aún tengan dudas sobre si Euwe mereció ser campeón del mundo quizá queden convencidos para siempre tras saborear este manjar.

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