El arte de la demolición

Posición inicial.-

Blancas: rey en b1; dama en d2; torres en d1 y h1; alfiles en f2 y f3; caballo en c1; peones en a2, b2, c2, e4, f4, g2 y h2. Negras: rey en g8, dama en a5; torres en c8 y f8; alfiles en d7 y e7; caballo en f6; peones en a6, b4, d6, e5, f7, g7 y h6.

Las combinaciones para demoler un enroque son siempre espectaculares, pero este ejemplo (Szabo-Lundin, Groninga 1946) es aún más interesante porque el centro está abierto, y el defensor de ese ataque amenaza al mismo tiempo con ganar la batalla por las casillas centrales. Todo ello obliga al atacante a ser sumamente preciso, además de contundente. El sueco Erik Lundin (1904-1988) lo consigue con tal brillantez que esta partida mereció el Premio de Belleza de ese torneo.

Lundin no fue una gran estrella, pero ganó varios torneos y jugó diez Olimpiadas de Ajedrez con su selección. Además, basta leer su dilatado palmarés para convencerse de que sí fue un rival muy duro para cualquiera durante decenios. En la lista de sus víctimas ilustres están nada menos que David Bronstein, Max Euwe, Reuben Fine, Salo Flohr y Miguel Najdorf.

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