La jugada mágica de Bogolyúbov

POSICIÓN INICIAL.-

Blancas: rey en g1; dama en d1; torres en f1 y a1; caballos en d2 y f3; alfiles en d3 y g5; peones en a4, b2, c2, d4, e3, f2, g2, y h2.

Negras: rey en e8; dama en d8; torres en a8 y h8; caballos en b8 y f6; alfiles en b7 y e7; peones en a6, b4, c5, d7, e6, f7, g7 y h7.

Hay partidas, como la de este vídeo (Bogolyúbov-Rellstab, Varsovia 1940), que se hacen inmortales por una sola jugada, bellísima y muy sorprendente. Eso aumenta la fama histórica del autor de la joya, pero implica el riesgo de eclipsar el resto de su obra y contribución al ajedrez. En el caso de Yéfim Bogolyúbov (1889-1952), la injusticia sería muy grande, porque fue sin duda uno de los ajedrecistas mejores y más importantes de la primera mitad del siglo XX.

Como les ocurrió a muchos jugadores de élite, las dos guerras mundiales cambiaron su vida y marcaron su carrera. Ucranio de nacimiento, bajo el imperio ruso, la primera le pilló disputando un torneo en Alemania, donde fue retenido, lo que terminó desembocando en su nacionalización, aunque antes volvió a su tierra natal y fue campeón de la URSS en 1924 y 1925. Triunfó o terminó muy arriba en muchos torneos importantes entre ambas guerras, y perdió dos duelos por el título mundial con Aliojin. La Defensa Bogolyúbov y abundantes partidas de calidad son su mayor legado.

Archivado en: