La visión angular de Euwe

Quien todavía cuestione el mérito de Max Euwe (1901-1981) para ser campeón del mundo (1935-1937) tal vez cambie de opinión cuando disfrute de esta impresionante partida, con blancas frente a Landau en el Campeonato de Holanda de 1939. Como señala Gari Kaspárov en su monumental obra Mis geniales predecesores, el sacrificio de pieza a largo plazo de Euwe parece injustificado si se tiene en cuenta la actividad de las piezas negras y la falta de despliegue de las blancas. Sin embargo, el ya excampeón demostró tener una visión tan profunda como exacta al evaluar todos los elementos de la posición.

Además de su brillo y aportaciones técnicas, conviene tener en cuenta que Euwe fue capaz de simultanear su presencia en la élite del ajedrez con su carrera como profesor de Matemáticas. Por otro lado, muchos opinan que fue el mejor presidente (1970-1980) que la Federación Internacional (FIDE) ha tenido hasta ahora; entre otros embrollos, tuvo que lidiar con los numerosos desplantes de Bobby Fischer. Y también fue un modelo de comportamiento deportivo.

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