El bisturí de Capablanca

José Raúl Capablanca (1888-1942) ya era campeón del mundo (desde 1921) cuando firmó esta elegante obra maestra frente a Nicolái Zubárev en el torneo de Moscú 1925, donde finalizó el 3º; gracias a ella ganó el premio especial a la partida más bella. Es la 3ª vez que glosamos una victoria del genial cubano en El Rincón de los Inmortales. Como en las dos anteriores, se aprecia uno de los signos distintivos de los genios: logra que nos parezca fácil lo que en realidad es muy difícil.

Aunque en la época había otros jugadores magníficos (como Rubinstein y Reti, además de Aliojin, quien le destronó en 1927), el reinado de Capablanca fue indiscutible; de hecho –a pesar de que no dedicaba muchas horas a su entrenamiento, de su intensa vida amorosa y de los problemas de salud que le causó la hipertensión-, se le considera de forma unánime como uno de los mejores de todos los tiempos.

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