Quizá la partida más bella de la historia

Si el campeón mundial Gari Kaspárov dice que esta partida es la más bella de la historia, lo coherente es que todos los aficionados se lancen a disfrutarla. El ruso-francés Alexánder Aliojin (1892-1946), más conocido por la errónea transcripción de su apellido Alekhine, firmó esta obra de arte frente a otro ajedrecista insigne, Richard Reti (1889-1929), uno de los padres de la Escuela Hipermoderna, húngaro de nacimiento y checoslovaco. La partida se jugó en el balneario alemán de Baden-Baden, en 1925.

En esa opinión de Kaspárov quizá influya el hecho de que su estilo es muy parecido al de Aliojin: en los momentos más brillantes de su carrera deportiva, ambos exhibieron un talento y un carácter volcánicos, y representan a las fuerzas de naturaleza proyectadas sobre un tablero de ajedrez. Casi todas las jugadas de Aliojin que se explican en este vídeo deben ser paladeadas como el caviar más exquisito. Son estallidos de brillantez, que conforman una joya inmortal.

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