El Mediterráneo se queda sin dieta

La multiplicación en los cascos históricos del Mediterráneo de restaurantes de comida rápida en los que triunfan los platos combinados y los espaguetis a la carbonara que nadan en nata industrial es uno de los muchos síntomas de que se ha iniciado un proceso de cambio lento pero inexorable: el final de la dieta mediterránea. Este cambio alimentario esconde una transformación social que va mucho más allá de la comida: la dieta mediterránea histórica, una forma de vida y de alimentación, se ha ido transformando para convertirse más en un modelo médico que en un reflejo de las costumbres sociales.