El ‘off’ madrileño se queda sin La Casa de la Portera

Empecemos por el final: uno de ellos acaba llorando. Ese uno es Alberto Puraenvidia, amo y señor junto a José Martret de La Casa de la Portera, como reza su cuenta de Instagram, (y director de arte y escenógrafo). Hasta ahora, el que había lagrimeado tras los cristales de unas arquitectónicas gafas de pasta negra había sido Martret (Palma de Mallorca, 1971); es el turno de Puraenvidia (Ávila, 1977), un hombre rociado con el don (o la maldición, según quién lo mire) de la transparencia. Es martes 23 de junio, son algo más de las 19.30 y desde el salón del número 24 de la calle de Abades se escucha como ruge el cielo. Lluvia tibia sobre Madrid. Un escenario adecuado para la última entrevista de los creadores de este espacio único de teatro: La Casa de la Portera cierra.