Mutilar el pasado de un país para destruir su futuro

La guerra de los yihadistas del Estado Islámico contra los vestigios arqueológicos no tiene nada que ver con el pasado; sino con el presente. Los daños al patrimonio que padece Oriente Próximo, sobre todo en Siria e Irak aunque también en Yemen, son para los historiadores los peores que ha sufrido el mundo desde la II Guerra Mundial. Nunca desde aquel cataclismo que partió el siglo XX se había atacado de forma tan sistemática y eficaz la historia.