La odisea de la Agencia Espacial Europea

“¿Cuál es el objetivo de coleccionar arte? Imagino que sirve para iluminar y enriquecer la vida de un ser humano. La razón para realizar una misión espacial es idéntica, alumbrar la visión de las generaciones más jóvenes”. Con un tono de voz tímido, Johannes Benkhoff, científico jefe del proyecto BepiColombo, defiende uno de los retos más apasionantes y desafiantes que tiene la Agencia Espacial Europea en su agenda, explorar Mercurio junto a la JAXA, su homónima japonesa, con dos naves que llegarán unidas al planeta más cercano al Sol. Un viaje de siete años y medio que comenzará en enero de 2017, con su lanzamiento al espacio desde la Guayana Francesa, lugar de salida de los cohetes Ariane europeos fuera de la Tierra. Para que llegue ese momento, la ESA trabaja contra reloj para evitar un nuevo retraso de una misión para la que la agencia ha aportado 1.170 millones de euros y cuyo pistoletazo original se preveía para julio de 2016.