La revolución verde de Copenhague

Una colina inesperada se alza en el corazón de Nørrebro, un distrito de Copenhague con fuerte concentración de inmigrantes que vive un rápido proceso de gentrificación. La elevación, insólita en una ciudad asombrosamente plana, se encuentra rodeada de edificios decimonónicos, pero también de bloques modernos. La hierba está cuidadosamente recortada, y dos estudiantes charlan tranquilamente tumbadas sobre una manta en una desapacible tarde primaveral. El prado no tiene árboles, solo arbustos. Pero la colina es un trampantojo, no existe: es en realidad el techo de un polideportivo y fue construida dentro de un plan de la capital de Dinamarca para crear tantos jardines en las azoteas como sea posible, ya sea como parques, para plantar huertos urbanos o para aprovechar el agua de lluvia, con el objetivo de refrigerar los edificios en verano.