Cara a cara con la pesca pirata

Los pescadores locales los llaman the blackfaces, los caras negras, porque su proa es oscura como la noche. Una docena de barcos surcoreanos lleva unos 15 años pescando ilegalmente en aguas de Sierra Leona, tanto porque actúan sin licencia o con artes prohibidas como porque entran en zonas reservadas para la pesca artesanal. Desde que llegaron, las capturas de los pescadores locales han disminuido y cada vez tienen que ir más lejos para faenar, lo que incrementa los costes de esta actividad y la inseguridad alimentaria. Representan una amenaza para el medio ambiente y para la supervivencia del sector artesanal, mientras el Gobierno admite que no tiene medios suficientes para controlarlos. Esta es la historia de un expolio a la vista de todos.